El sufrimiento o dolor emocional

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Me doy permiso para:

No agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. No he nacido para ser la víctima de nadie” Joaquín Argente, del libro Me doy permiso para…

Las lágrimas son palabras que necesitan ser escritas” (Paulo Coelho)

Este post, como la mayoría que vais a leer en este blog parte de mi experiencia personal, pero quiero que sirva para compartir vuestras opiniones y comentarios, que seguro serán de los más acertado y nos ayudará a todos a comprender un poco más qué pasa por el interior de algunas personas. Este blog, tiene ese fin, una construcción común de expresiones para que desde la palabra podamos ser visibles.

¿Hay un verdadero dolor emocional o solo es un síntoma más del dolor crónico?

Siguiendo con la dinámica de las entradas anteriores, ahora debería corresponder “el dolor en segunda persona”, es decir, el dolor visto desde el espejo, cómo me ves, si tú “mi dolor” el que me mira, el que me rodea y me atrapa, el que dice que está a mi lado.

Tú eres mi dolor pero no te puedo ver, aunque desgraciadamente, si te puedo sentir, y peor aún nadie te ve y te puede objetivar, y aunque te conviertes en invisible para el resto, desgraciadamente para mí no,  ni para todos los que sufrimos un dolor crónico de difícil tratamiento, y los seres queridos que les rodean.

Pero hilando con la anterior, y como siempre digo, desde mi experiencia personal, quiero escribir unas líneas sobre el dolor o sufrimiento que acompaña al paciente con dolor crónico, y no es otro que el que yo describiría como “dolor o sufrimiento emocional, el dolor del alma”.

Según Vicente E. Caballo, un derecho humano básico es el “derecho a experimentar y expresar tus propios sentimientos”. Cómo describiría este dolor emocional, no es fácil ya que aunque no es un dolor físico, se siente como tal, es como un dolor en lo más profundo de tu ser, en tu alma, en tu corazón, en tus sentimientos, que te atrapa, que te asfixia, que no te deja respirar, porque no entiendes tanto sufrimiento sin sentido.

Cada persona puedo sentir el dolor emocional de uno u otro modo, o incluso no sentirlo pues con el físico es suficiente, pero no es mi caso, yo sí lo siento y apareció a medida que el dolor se cronificaba. Es un dolor que me atrapa, me bloquea, y que unido al dolor crónico hace un coctel que te hunde en las profundidades del océano, y no te deja respirar, pues las lágrimas te inundan el alma. Si es difícil controlar el dolor físico en muchos casos, unido al emocional el coctel es explosivo.

Para este tipo de dolor emocional tenemos otros profesionales, los psiquiatras y psicoterapeutas, pero cuando llevas mucho tiempo sufriendo dolor crónico, y estás medicado para la depresión o la ansiedad crónica que acompaña a ese proceso, las terapias a veces funcionan y otras no llegan a poder con él, como ocurre con los tratamientos para el dolor. Se abre otro frente contra el que batallar, y ya son muchos.

Un profesional de la salud te puede responder que no es así, pues hay muchos tratamientos para estos estados de ansiedad y depresión, pero no todos somos iguales, estamos polimedicados, resistentes a muchos medicamentos o con muchas interacciones. Al igual que ocurre con el dolor crónico, hay gente que responde bien y otra no. Y entonces qué?

Además los profesionales de la salud mental, que como el resto nos quieren o pretender ayudar deberían estar en las unidades de dolor y ofrecer un tratamiento multidisciplinar, porque muchos psicólogos o psiquiatras saben qué es el dolor, pero no entienden cómo puede afectar el dolor crónico a la mente de un paciente.

Lamentablemente, solo algunas unidades de dolor muy especializadas cuentan con ellos, y en ciudades grandes. Algo que debería estar al alcance de todos, y ante todo ser gratuita, pero cómo vamos a lograr esto cuando las unidades de dolor suelen estar saturadas y ser deficitarias (lo trataremos en otra entrada). Esta situación ideal no se produce en el 90% de los casos, y cada uno se tiene que buscar la vida en este sentido, y la suerte del que puede pagarse a un buen profesional.

Con independencia de la ayuda que te puedan reportar estos profesionales de salud mental, si es difícil controlar el dolor crónico en muchas ocasiones – y sigo hablando desde mi experiencia personal- , cómo convivir con un dolor o sufrimiento que te bloquea los sentimientos, y te deja en un mar de decepciones y desesperanza. Sí desesperanza ante la invisibilidad de una sociedad que no entiende, que aún haya gente con dolor crónico incontrolable, que no se investigue más, que te digan que vaya mala suerte has tenido, que contigo la medicina no puede hacer más; y que lo único que ves en el horizonte inmediato es más dolor y sufrimiento.

Esto no debería ser así, ni yo debería pensar así, porque mientras hay vida hay esperanza, y la vida se va construyendo día a día, y el futuro no está escrito. Ahora bien, como dijera Aristóteles: “la memoria es el escribano del alma”. Y esa memoria interna es la que te hace percibir las cosas de modo diferente.

Ahora bien, esto no se puede plantear como un sentimiento generalizado entre las personas que sufren dolor crónico neuropático.

Volviendo al dolor en segunda persona o mejor en tercera, todos te dicen que tienes que ser fuerte, tener fuerza y optimismo, pero yo precisamente no estoy entre ellos ahora, y hace tiempo que lo deje de estar. Las expectativas frustradas, la falta de empatía, la invisibilidad ante nuestras situaciones, los clichés creados, hacen tanto daño o más como el dolor físico en sí. Yo ya no soporto el dolor emocional, y si bien sé que provoca que el dolor físico se acreciente, puedo a veces luchar contra él, pero el emocional, el del alma, cómo superarlo cuando se te ha metido tan dentro que el mínimo desengaño, o roce o palabra hace que aflore y se te venga el mundo abajo. “La lluvia cae porque la nube ya no puede soportar el peso. Las lágrimas caen porque el corazón ya no puede soportar el dolor”.

Como antes he dicho, sé que esto se puede interpretar desde un punto de vista psicológico, y que tiene tratamiento y medios farmacológicos para luchar contra él, pero al igual que no siempre funcionan los fármacos para luchar contra un dolor crónico, no siempre es fácil luchar contra un dolor emocional, un derrumbe de tus emociones, pues somos como un globo lleno de emociones en un mundo lleno de alfileres.

Cuando por cualquier causa los cimientos de tu mente se han derrumbado, y hay que volver a construirlos, hay que poner cimientos nuevos, pero eso no siempre es posible, porque esos cimientos hundidos ya forman parte de tu ser, y no siempre se puede partir de cero. Todos llevamos una mochila cargada de muchas cosas, y no es fácil cambiarla por otra cuando empieza un año nuevo, o cuando se rompe, las cosas pueden parecer simples pero no lo son.

 “El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada” -(Rousseau)-

Pero no quiero terminar así, sino con unas palabras de R Kipling, “cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tú camino solo cuestas que subir y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando ya el dolor te agobie y o puedas ya sufrir, descansar acaso debes pero ¡nunca desistas!

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4 comentarios sobre “El sufrimiento o dolor emocional

  1. Preciosas palabras que describen a la perfección el dolor del Alma. Ese que duele tanto. Más que ningún otro dolor, te desgarra por dentro. Por desgracia aun acudir al psicólogo o psiquiatra parece seguir siendo un signo de debilidad frente a la vida o a las circunstancias cosa que no sucede si vas al traumatologo por ejemplo.

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